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Historia de la conservación del vino


¿Cuál es la mejor manera de conservar el vino? Este producto vivo, que sigue madurando incluso después de su embotellado se estropea si no se conserva en condiciones adecuadas.

Los aficionados a la enología se enorgullecen de sus colecciones almacenadas en botelleros de diseño de madera de abedul o en sofisticadas vinotecas igual que los antiguos egipcios se enorgullecían de sus ánforas de terracota.

Las técnicas de elaboración del vino han evolucionado de manera paralela a las de su conservación y almacenaje, impulsadas por estas cuatro invenciones:

Ánforas de barro

Aunque las ánforas de barro se utilizaban para la conservación de alimentos y líquidos ya en el neolítico, fue la civilización egipcia la que perfeccionó el diseño de estos recipientes para la conservación del vino. Su largo cuello reducía la superficie del vino expuesta al oxígeno y la parte más gruesa del fondo permitía la acumulación de sedimentos. El uso del ánfora egipcia para la conservación y transporte del vino se extendió por todo el Mediterráneo.

Ánforas de barro. Fte: winecommanders.com
Ánforas de barro. Fte: winecommanders.com

Barricas de roble

Los celtas conservaban la cerveza en barricas de roble. Tras la conquista de la Galia, Roma adoptó este sistema para la conservación y transporte del vino. Las barricas ofrecían muchas ventajas frente a las ánforas y tinas de cerámica: mayor resistencia a los golpes y manipulación mucho más sencilla. Los productores y comerciantes de vino pronto descubrieron que el vino recogido en este tipo de recipientes conservaba mucho mejor sus propiedades con el paso del tiempo. Hoy se sabe que el intercambio de oxígeno entre el contenido de la barrica y el aire exterior sirve para estabilizar las moléculas presentes en el vino y por esta razón se  siguen utilizando las barricas en el proceso de maduración.

Barricas de roble. Fte: thevineinspiration.org
Barricas de roble. Fte: thevineinspiration.org

Botellas de cristal

Los recipientes de vidrio y cristal se habían utilizado desde la antigüedad para servir el vino pero no es hasta el siglo XVII cuando los nuevos métodos de fabricación de vidrio permiten la fabricación de botellas de mayor calidad y estabilidad, aptas para la conservación del vino a largo plazo. A partir de 1730 se empiezan a almacenar las botellas de vino en horizontal, en botelleros de madera que permiten aprovechar mejor el espacio, y la forma de la botella pasa de ser plana y ancha en su parte inferior a tomar la forma cilíndrica que conocemos hoy.

Tapones de corcho

Los tapones de corcho se empiezan a utilizar en el siglo XVII aunque su uso no se generaliza hasta el s. XIX. Esta manera novedosa de sellar las botellas de vino supuso un gran avance frente a los antiguos tapones de madera cubiertos de telas y aceite o brea que modificaban el sabor del vino sin asegurar su estanqueidad. Los tapones de corcho permitieron también el almacenaje horizontal de las botellas en botelleros de madera que permitían multiplicar el espacio disponible en las bodegas y aseguraban una mejor conservación de este preciado líquido.

Como habéis visto, la conservación del vino ha ido evolucionado y adaptándose tanto a los usos y costumbres de cada época, como a los nuevos materiales disponibles.

Otto botellero

Hoy en día, los amantes del vino, podéis encontrar botelleros para vuestro hogar, que además de ser funcionales presentan un diseño único, como es el caso del Botellero Otto.

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